La noche de Halloween nos invitó a cenar mi hermano en su casa. Nos dijo que tendríamos alguna sorpresa y algún que otro invitado que conoceríamos esa noche.
Así que fuimos para allí y al entrar al portal lo primero que vimos en su puerta fue lo que véis en la fotografía.
Pero nosotros ya íbamos preparados porque nos imaginabamos algo. Jordi pico primero y no le querían abrir hasta que al final le abrieron y le dieron un caramelo. No lo reconocieron. Aunque yo tampoco lo hubiera reconocido.
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Al picar a la puerta esta se abrió y allí conocimos a los invitados que nos decía mi hermano.
A la hora de sentarnos a la mesa nos estaba esperando otro ilustre invitado, aunque la verdad es que durante la cena no habló mucho y ahora que me acuerdo tampoco comió. Supongo que para mantener la línea.
La cena estuvo acorde con la decoración. De primero como véis unos entrantes de deditos.
Para pasar a una rica crema de calabaza .
Que estaba muy buena y se la acabaron todos.
Mientras transcurría la cena iban picando niños para recibir caramelos y cuando se abría la puerta lo que recibían era un buen susto!!!!. Además de los caramelos.
Y luego ya sacaron los postres. Que pinta tenían los panellets y los moniatos.
Y así entre panellets y moniatos y alguna castaña acabó la noche. Una noche más de Halloween para recordar.